| La pubertad actual |
||||
|
La pubertad es una de las etapas de la vida que más dificultades puede traerles a los padres, a la sociedad y al propio púber. Esta empieza desde los 10 u 11 años de edad y puede durar hasta los 14, en casos excepcionales. Para entender esta
época crítica, debemos intentar saber qué la caracteriza. La causa de estos cambios es compleja, son muchos los factores que participan en la crisis puberal, pero entre ellos habrá que señalar que es la importancia central que adquiere el aparato genital tanto de 'el joven y la joven’. Recordemos que desde los 2 o 3 años de edad, los niños ya han oído hablar del pene como de la vagina. Incluso en más de alguna ocasión se han referido al tamaño que tiene y que sirve para orinar, pero no más. Pero, al llegar la pubertad a este conocimiento ínfimo y simple de sus genitales, se le suman otros factores totalmente desconocidos para ellos y que tienen directa relación con los genitales: las hormonas sexuales que, en esa época de la vida, el cuerpo emite en gran cantidad y, con ello, la anatomía se modifica. Pero, ¿por qué estos cambios hacen que estos jóvenes se 'vuelvan locos’ durante un tiempo, que huyan de su casa o que se vuelvan violentos? Da la impresión de que la causa se debe a que el órgano genital que toma primacía en esta época ahora está lleno de deseo, de excitación y goce, pero no tiene para él explicación verbal alguna. Recordemos que el niño, siendo muy pequeño, aprende usos y funciones de su cuerpo tanto por su experiencia de movimiento físico como también por las frases que los padres le transmiten. Así, un niño aprende a lavarse las manos, a cepillarse los dientes, a no pegar, a respetar y a contestar bien. Sin embargo, cuando brota la fuerza pulsional de la pubertad, con toda su carga de energía, es casi seguro que nadie le habrá de explicar ni comentar cómo manejar esa experiencia, pues los mismos padres la desconocen. Dado que el deseo de saber sobre su cuerpo y el sexo es inmenso y que los padres no tienen palabras para explicarlo, buscan a otros jóvenes, en grupos, en juegos sexuales y en Internet, donde otros jóvenes tan ignorantes como él intentarán conocer más. Es vital que los padres sigan dos consejos sencillos y fundamentales: Que los padres lean sobre adolescencia, que consulten a profesionales para pedir orientación. Que ejerzan un control firme y efectivo sobre el uso indiscriminado de las pantallas que están al alcance del hijo (TV, Internet, celulares). Que los padres estén presentes en los momentos de su uso. |
||||
| |